
Son quien sabe que horas de la tarde...
quien sabe cuantas gotas de lluvia ya golpearon mi ventana...
No puedo contar ya las horas que voy sin verte...
pues creo que mi mente no vendría a ser lo suficientemente inteligente.
Es que contar los minutos que voy sin ti es aun mas que contar todos los granitos de arena del mar que alguna vez se fueron volando al semi anochecer.
Hoy es el dia donde el sol dice adiós y los sentimientos escondidos por el verano deciden soltarse y habitar mi rostro y por supuesto mis ojos.
Las horas siguen pasando rápido por mis cansados parpados, esperando que en algún minuto regreses por aquí y me digas HOLA, como espere toda la tarde.
Cada movimiento de la aguja del reloj se siente fuerte, como una bomba atomica que se empeña en destruir mi corazón.
En un segundo simplemente mi ilusion se desbarranco fue el timbre de salida ya sono.
Nunca me dijiste Hola, y creeme que se que no me diras tampoco Adios.