miércoles, 27 de mayo de 2009

El que odiama.




No mira de frente, trata de olvidarla pero no puede,
No respira sin pensarla y querer matarla.
Desespera sin saber de ella.
Le desea la muerte de peor manera.
La piensa y a la vez la quiere ver muerta.
Quiere besarla hasta desangrarla
Quiero llevarla a la luna y dejarla caer desde allí.
Es que el que ama odia y el que odia ama.
El me odiama.

domingo, 10 de mayo de 2009


Ella se sentó en la banca donde los sueños sin cumplir descansaban.
Ella se quito el reloj que la obligaba a pertenecer al mundo.
Ella dejo caer tres lagrimas sobre el pavimento que él jamás llego a pisar.
Ella se soltó el cabello esperando a que el viento le quitara los pensamientos que la aquejaban.
Ella tomo una foto a lo que hubiera sido la escena perfecta en el momento y lugar que no existía.
Ella solo dejo caer las esperanzas al poso que estaba acompañándola al lado izquierdo de la banca.
Ella se vio reflejada en los ojos de aquel ser que no existía.
Ella se tiro al vacio dándose cuenta de que esa era la solución.
Ella descansó y voló.
Se alejo y desapareció.
Ella no termino ahí…

sábado, 9 de mayo de 2009

Sola.


Las nubes se asentaron una vez más en el cielo gris y hermoso de los ojos del mundo.
Caminando por las calles de mi asqueroso pero tranquilo sendero de las ilusiones cortadas, voy fotografiando recuerdos que aquejan mis sueños no tan anhelados a las 4 de la mañana.
Al dar cada paso nocturno por las vías de ese tren que se que jamás volverá a funcionar, me voy dando cuenta poco a poco de que las piedras que veía casi siempre, habían desaparecido.
Deseando recuperar el camino por donde todo estaba como debía de ser, me tropiezo con un túnel del tiempo, voy cayendo lentamente y poco a poco voy viendo los altibajos que la vida me ha dado.
Al reaccionar al otro lado de la via, me veo en un charco de lagrimas que no es para nada salado.
Casi corriendo trato de escapar de los fantasmas de aquel lugar de recuerdos que en realidad no fueron olvidados.
Es que nada fue olvidado, ni las nubes lo borraron, ni el túnel, ni el charco.
Siéntate.